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Familiares de las 56 víctimas de un hogar estatal de Guatemala piden “verdad”

29/11/2018 9:29 pm

Los familiares de las 56 víctimas que dejó un incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, un centro que depende del Gobierno de Guatemala, exigieron hoy saber la verdad de lo que pasó el 8 de marzo de 2017, cuando 41 adolescentes murieron quemadas y otras 15 sobrevivieron con graves secuelas.

Durante la presentación del informe “Las víctimas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción: Un camino hacia la dignidad”, elaborado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dos representantes subieron al escenario para leer una carta elaborada por los padres, madres y familiares de todas las víctimas.

Unidos bajo un mismo dolor y con el objetivo de ser “la voz” de las niñas fallecidas y sobrevivientes, las familias, que quieren contar la historia de vida de sus pequeñas y evitar que “un hecho similar” vuelva a ocurrir, exigieron “justicia” y pidieron “que se esclarezca la verdad”.

“Queremos saber lo que hay detrás. ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué no se resguardó la integridad de la niñez si sabían que sufrían? ¿Por qué se negaba el derecho a visita de algunos de los niños? ¿Por qué los encerraron? ¿Por qué no las llevaron a otro lugar antes del incendio? ¿De quién son las huellas en las llaves? ¿Por qué no abrieron la puerta? ¿Qué estaban ocultando? ¿Por qué las quemaron?”, son algunas de las preguntas para las que buscan respuesta.

Aún con las dudas sobre sus cabezas, las familias reiteraron su compromiso de defender “la memoria” de sus pequeñas, exigieron “respeto” para sus hijas y lamentaron que el Gobierno quiera ocultar este caso y no reconozca “su responsabilidad” en estos hechos.

“Ahora, el Estado tiene que asumir su responsabilidad y sus obligaciones. Exigimos que se investiguen todos los hechos (…) y que se castiguen a todos los responsables”, proclamaron, y demandaron su participación en el proceso judicial, así como su derecho a sentirse seguras y no sufrir estigmatización, porque ellas son “la voz por la memoria digna” de sus hijas.

El 8 de marzo de 2017, 41 niñas murieron calcinadas encerradas en un aula pequeña bajo llave, donde originaron un incendio para protestar por las constantes violaciones físicas y psicológicas de las que fueron víctimas, un caso por el que cinco personas han sido procesadas, además de las tres que enfrentarán un juicio.

En este mismo sentido, la representante de la oficina de DDHH de la ONU, Liliana Valiña, explicó cómo ellos han sido testigos del sufrimiento físico y psicológico de las supervivientes, que quieren afecto y superar la estigmatización que sufren por haber estado institucionalizadas, la primera respuesta del Estado a falta de otras alternativas.

El documento, continuó, recorre y recuerda los hechos, que empezaron el 7 de marzo de 2017, cuando un grupo de adolescentes intentó escapar del centro para denunciar violaciones a sus derechos y después fueron encerrados: 56 niñas en un aula pequeña y 43 niños en el auditorio.

Al analizar cómo se pudo llegar a esta situación, Valiña mencionó factores como la falta de políticas públicas, el abuso de la institucionalización de los pequeños o la presencia de “megacentros” sin personal específico que atienda las necesidades de cada menor, desconociendo incluso la cantidad de los niños tutelados.

El informe hace mención a la discriminación que sufrían los niños de la comunidad LGBTI, la fragmentación de las investigaciones de este caso o la falta de un lenguaje sencillo para las víctimas, por lo que insta a hacer “cambios más radicales” y a que el Estado dé una respuesta conjunta.

“El modelo de protección sigue centrándose en la seguridad más que en la protección (…). En proteger a la sociedad de las niñas en lugar de que la sociedad proteja a las niñas”, insistió, y lamentó la falta de salud, educación, apoyo psicológico y desarrollo para los pequeños internos.

“La sociedad no puede desperdiciar tanta riqueza. Guatemala debe apostar por esos niños y niñas”, reiteró, y apostó por “mirar hacia delante” de una forma constructiva para hacer realidad los sueños de los más pequeños.

Valiña admitió que la sociedad guatemalteca “está excluyendo a sus niños” y aseguró que lo que se necesita es “dignificarlos” y darles oportunidades porque ellos pueden “transformar las condiciones de desigualdad y exclusión”.

“Pensemos que no hay niños y niñas desechables. Son niños y niñas que también tienen sentimientos, que también tienen sueños y que debemos apoyar”, concluyó antes de que la cantautora Kaqchikel Sara Curruchich interpretara algunas de sus canciones en honor a las víctimas. EFE