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En Semana Santa Radio Sonora es la Noticia

17/04/2019 7:05 pm

La Semana Santa en Guatemala se celebra con la salida a la calle de manifestaciones de fe, llamadas procesiones, habitualmente organizadas por una hermandad, actualmente llamadas asociaciones de pasión. En cada procesión de Semana Santa hay andas procesionales y pasos, que suelen ser imágenes religiosas de la Pasión de Cristo, o imágenes marianas, aunque hay excepciones como los pasos alegóricos o los de santos. También figuran los cucuruchos o cargadores con sus correspondientes insignias. En las procesiones participan penitentes, que suelen llevar gorros cónicos, que reciben el nombre de cucuruchos, de donde se deriva el apelativo de los cargadores.

 

 

El fervor católico que se vive en la Guatemala actual tiene tintes casi mágicos y místicos que se debe al sincretismo entre la religión maya y la doctrina católica; es decir, combina elementos que datan de la cultura maya y del catolicismo impuesto por los españoles, en la época de la Colonia. Muestran el sincretismo, por ejemplo, factores tan sutiles como elaborar la figura de una mariposa en la alfombra por donde pasan las andas de Cristo. La mariposa, para los mayas, dejaba de ser un simple insecto, simbolizaba el Sol —una de sus máximas deidades— y que representaba, además, la vida y el más allá. Esa imagen no aparece por ningún lugar en las actividades de Semana Santa que se celebra en España.

 

Para comprender la actual Semana Santa guatemalteca hay que remontarse a la religión de los mayas, en la que se hallan sorprendentes coincidencias que, quizás, ayudaron a que la religión católica encajara más con las creencias de los nativos americanos. Una de esas similitudes es que los indígenas guatemaltecos utilizaban un palanquín para transportar a personas importantes y a soberanos.1Nota 1

Pero más allá de que los mayas hayan usado andas, lo curioso es que de ellos se heredaron ciertas características, como el uso de dosel y bolillos; en los diseños que traían los españoles, éstos elementos no existían.1​ También tenían las alfombras de flores, un homenaje con que se tributaba a los señores cuando éstos pasaban sobre sus palanquines y que posteriormente se convertirían en las alfombras de aserrín que impresionaron incluso al papa Juan Pablo II cuando las observó en su primera visita a Guatemala en marzo de 1983.2​ Pero también se compartía el gusto musical, y para ello utilizaban el pito, caparazones de tortuga, tambores, raspadores de hueso, caracoles o cañas tubulares.1

Además de las andas o las alfombras, existen otros factores que se compartían con los ibéricos, como el uso de la cruz, para simbolizar los cuatro puntos cardinales; sus plazas eran construidas de forma cuadrada y en el centro era donde se colocaba el gobernante.