Túnez crea su primer equipo nacional de fútbol americano

Más deportes - 27 noviembre, 2019

A pesar de ser un deporte prácticamente desconocido en el país, la amplia diáspora tunecina, en su mayoría en Francia, Alemania y Estados UNidos, ha logrado crear una selección nacional de fútbol americano, que debutó este fin de semana con una amplia victoria (36-0) sobre el intratable y experimentado combinado de Marruecos, campeón de África

A pesar de ser un deporte prácticamente desconocido en el país, la amplia diáspora tunecina, en su mayoría en Francia, Alemania y Estados UNidos, ha logrado crear una selección nacional de fútbol americano, que debutó este fin de semana con una amplia victoria (36-0) sobre el intratable y experimentado combinado de Marruecos, campeón de África desde 2014.

Las «Águilas de Cartago» y los «Leones del Atlas se enfrentaron en la primera edición de la Copa del Gran Magreb, un evento inédito que fue retransmitido en directo, incluso, por la televisión pública.

La idea es el sueño hecho realidad de Amine Ben Abdelkarim y Walid Eltaief, dos tunecinos residentes en Francia y Alemania, respectivamente, fanáticos de la Super Bowl, que fundaron la Asociación Tunecina de Fútbol Americano (ATFA) y lanzaron en 2016 la campaña «Bring Team Home» (Trae el equipo a casa) para dar a conocer esta disciplina en su país natal.

«Si Egipto, Argelia y Marruecos tenían sus propios equipos, ¿por qué Túnez no?», explica a Efe Abdelkarim, presidente y guarda ofensivo, que confiesa sentirse aliviado ya que «después de cuatro años de esfuerzo, ya estamos en casa ».

Fuera del terreno, el número 76 ha tenido también que lidiar con un rival casi más duro, la administración pública: la lentitud burocrática, las trabas de las autoridades, que prometieron subvenciones que todavía no han llegado, y la ausencia de otro tipo de financiación.

Los dos amigos han tenido que recurrir a sus ahorros para completar el presupuesto inicial de 30.000 euros, pese a contar con la ayuda de apenas una veintena de patrocinadores.

«Cada jugador se entrena en el equipo de su país, ya que la selección apenas ha coincidido antes durante un fin de semana. La mayoría son estudiantes que han pagado el material y el viaje de su bolsillo y gente que ha pedido vacaciones en sus trabajos para venir aquí», explica este ingeniero informático.

A esto se suma las dificultades lingüísticas y logísticas de un equipo dispersado en una decena de países. A excepción del equipo técnico, llegado de Estados Unidos, los 44 jugadores son de origen tunecino, algunos incluso de segunda y tercera generación que llegan al país por primera vez.

«Aquí se habla árabe, francés, inglés, italiano, alemán e incluso turco, pero el fútbol americano es como el amor, es universal», subraya el capitán.

A falta de profesionales locales, un equipo de árbitros de la Federación Internacional de Fútbol Americano (IFAF) se desplazó desde Francia para pitar la competición después de tener que adaptar ellos mismos el campo para la práctica de este juego.

Para su entrenador, Cevin Conrad, un veterano con tres décadas de experiencia a cuestas, el trabajo de estos últimos dos años ha sido una «locura». El americano, que desarrolló este deporte «desde cero» en Alemania, reconoce divertido su adicción por los desafíos: «es como surfear, las aguas tranquilas no son divertidas, uno busca olas grandes para llegar a la cresta».

Aunque el estadio municipal de Msaken (en dialecto tunecino, Casa), en la ciudad costera de Susa, a 150 kilómetros de la capital, apenas cubrió un tercio de sus 1.400 asientos, varias decenas de turistas marcaron el ritmo ante un público intimidado por la novedad.

Como Ashley, una canadiense que disfruta de sus vacaciones familiares en Túnez y que no duda en entonar cánticos desde las gradas.

» Me cruce con ellos en el hotel donde nos alojamos y cuando me enteré de que jugaban fui corriendo a comprar las entradas. Se nota que todavía no controlan algunos pases pero ha sido fantástico para ser su primer partido», asegura esta devota seguidora del « Montreal Alouettes » de Quebec.

A pocos metros de ella, Lasaad, un vecino de Msaken acompañado de su mujer y su hija, comparte desconcertado sus primeras impresiones: «Miro pero no entiendo nada. Hay muchos jugadores, yo estoy acostumbrado a once jugadores y un portero pero aquí no sé ni cuántos hay. Miro y ya está, su juego me atrae visualmente con sus colores y su ambiente».

Una victoria agridulce reconoce Walid Eltaief, ya que ambos fundadores están a las puertas de los cuarenta, una edad para pensar más en el retiro.

«Somos demasiado mayores, pocos jugadores superan los 35 años», sostiene encogiéndose de hombros. Sin embargo, la selección aspira a convertirse en el germen para que las futuras generaciones creen equipos locales y hacer del fútbol americano una «cultura nacional».

Para ello, el cuartel general de las «Águilas de Cartago», establecido de manera provisional en Susa, ha abierto sus puertas a los jóvenes de la región para mostrarles este nuevo deporte del que pocos habían oído hablar hasta ahora y que ya ha logrado nuevos adeptos. EFE