El Milan prepara la mejor bienvenida posible para Rúben Amorim, el nuevo entrenador, incluso antes de que comience el mercado de fichajes de verano. La necesidad manifestada (también) durante la última temporada es la de mejorar la línea ofensiva de los rossoneri y encontrar nuevas figuras de referencia. Por ello, la entidad italiana ha decidido apostar por Gonçalo Ramos, del PSG, valiéndose de la contribución del poderoso agente Jorge Mendes y de las excelentes relaciones con el presidente Al Khelaifi.
Teniendo en cuenta el valor del fichaje y los bonus adicionales, el Milan ha llegado a proponer a los franceses 70 millones de euros en total, superando así a la competencia por el portugués, que lleva tres temporadas en París y que es seguido por muchos equipos, incluido el Atlético de Madrid pero sobre todo alcanzando la cifra más alta de su historia para un jugador.
Según los últimos rumores, el delantero también se habría sometido a las revisiones médicas en Florida, ya que, mientras se decide su futuro, está ocupado disputando el Mundial con Portugal al otro lado del océano.
El Milan ha convencido al jugador con un contrato de cuatro años, lo que confirma la intención de ponerlo en el centro de su proyecto y abre de nuevo la puerta a la despedida de algunas figuras que han destacado en los últimos años, como podría ser Santiago Giménez, por un salario de 4 millones de euros netos al año.
La llegada al banquillo de Amorim, que ha puesto a Ramos en lo más alto de la lista de deseos, y la presencia hoy en la ciudad de Milán de Gerry Cardinale, fundador de RedBird y propietario del conjunto rossonero, han sido la clave para el giro de las últimas horas y para convencer al jugador, a pesar de que los del lado rojo de Milán no participarán en la Champions League la próxima temporada. El acuerdo está consolidado.