El plan funciona como una guía técnica y estratégica de largo plazo que define el desarrollo, la modernización y el uso ordenado de las instalaciones de un aeropuerto o de una red de aeródromos.
El estudio permitió identificar las condiciones particulares de cada aeródromo y determinar las necesidades que deben atenderse de acuerdo con el nivel de actividad, las características del territorio y las operaciones que se desarrollan en cada instalación.
Entre los principales aspectos identificados figuran la necesidad de contar con perímetros adecuados, sistemas de control, infraestructura para la atención de emergencias y herramientas que faciliten las operaciones de las aeronaves.
La meta de desconcentración se apoya en la certificación internacional de Quetzaltenango y Puerto Barrios, así como en la validación de Mundo Maya para operar como alterno del Aeropuerto Internacional La Aurora.
Se busca garantizar vuelos más seguros
Uno de los puntos prioritarios corresponde al establecimiento de cerramientos que impidan el ingreso de personas, animales o vehículos a las áreas de operación.
Esta medida resulta fundamental para prevenir incidentes durante los despegues y aterrizajes, principalmente en los aeródromos que actualmente no cuentan con mecanismos suficientes para controlar el acceso a las pistas.
Buscan garantizar la seguridad operacional de los aeródromos
En una entrevista el director de la DGAC, Tomás Aldecoa, explicó la importancia de contar con equipamiento especializado para responder ante una emergencia.
Como ejemplo, señaló que la presencia de bomberos aeronáuticos permite atender situaciones como una salida de pista y brinda mayores garantías durante las operaciones. Asimismo, las radioayudas pueden facilitar la navegación y los aterrizajes cuando las condiciones meteorológicas dificultan la visibilidad.
Estas herramientas proporcionan información adicional a los pilotos y contribuyen a mejorar la seguridad durante las diferentes fases del vuelo.